Tortura y fotografías (8). Tortura
es el titulo del articulo publicado por Martin Garitano en GARA el 20 de marzo de 2002.
txokotik * Martin Garitano
Tortura
A Unai Romano alguien le ha torturado con brutalidad hasta el punto de desfigurarlo. Y no diré que lo haya hecho de forma salvaje, porque nada hay más científico, frío y calculado que el tormento. Se aplica la picana, la bolsa, las palizas o la bañera con la brutalidad propia del verdugo ignorante y bestial, pero con la frialdad médica del que quiere obtener un resultado inmediato y satisfactorio en forma de confesión. Nada más lejos del salvajismo. El salvaje, por inocente, es bueno y el torturador es sin duda lo peor que puede encontrarse en el género humano.
A Unai Romano le han torturado con la bestialidad propia de quienes han hecho del odio oficio y con la precisión de quien ya aprendió que un exceso en el potro o un desliz en la información pueden poner al descubierto la realidad. La cruda realidad de la tortura.
Ya aprendieron con Joseba Arregi y por eso Mikel Zabaltza no apareció flotando en una bañera de Intxaurrondo sino en Endarlatza. A Esteban Muruetagoiena lo pusieron en libertad para que muriera en casa; Kalparsoro se tiró de una ventana, Gurutze Yanzi sufrió un fatal infarto de miocardio y otros como Zabala o Geresta ni siquiera constaron en los registros de entrada en comisaría. Hasta los brutos aprenden.
La segunda gran lección que sacaron del sacrificio de Arregi fue la necesidad de que, aún en el peor de los desenlaces, la imagen de la tortura fuera velada, vedada a la ciudadanía y vetada en los medios de comunicación. Sin las espeluznantes fotografías del cuerpo torturado de Arregi nos seguirían diciendo que se suicidó, que le dio un infarto o que se tiró de la ventana. Las fotografías fueron, en aquel caso, determinantes para que nadie pudiera negar la evidencia. Pero ya han aprendido.
A Unai Romano lo han desfigurado hasta casi reventarlo. Y un juez le hizo callar cuando se atrevió a denunciarlo.
Un bruto, sólo o en compañía de otros individuos de su calaña, le ha colocado al borde del aplastamiento que le costó la vida a Arregi, pero los medios de comunicación, los que se ufanan de ser valedores de las libertades, la democracia y los derechos humanos, han querido ocultar las pruebas. Han velado, vedado y vetado las imágenes que debían haber con- mocionado a la opinión pública. Lo habrán hecho por defender su democracia, su sistema de libertades, sus derechos, su patria, su constitución. Lo habrán hecho, sin duda, para servir con eficacia a los que torturan a los vascos.
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